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Déficit de atención con o sin hiperactividad

¿QUÉ ES El TDAH o Déficit de Atención con o sin hiperactividad?

Es un trastorno neurobiológico de carácter crónico, sintomáticamente evolutivo y de probable transmisión genética que afecta entre un 5 y un 10% de la población infantil, llegando incluso a la edad adulta en el 60% de los casos. Está caracterizado por una dificultad de mantener la atención voluntaria frente a actividades, tanto académicas como cotidianas y unido a la falta de control de impulsos.

 

¿Qué repercusiones tiene?

Se sabe que es un proceso crónico, que evoluciona desde la infancia hasta la adolescencia y la edad adulta, en el 50-70% de los pacientes y que tiene graves repercusiones en la vida del niño:

  • Dificultades cognitivas.
  • Académicas.
  • Conductuales.
  • Emocionales.
  • Familiares.
  • Sociales.

Actualmente existen una serie de barreras y dificultades ante las que se encuentran las familias para realizar la detección, el diagnóstico y el tratamiento del TDAH:

  • Baja concienciación social sobre el trastorno.
  • Falta de formación de agentes educativos y sanitarios.
  • Desconocimiento de las vías a seguir en el proceso diagnóstico. Etc.

 

La detección temprana del TDAH

La detección temprana es donde primero habría que poner el ojo, ya que cuando contamos con ella, la intervención específica se puede comenzar con el niño mucho antes, de forma que la reeducación comienza a ser efectiva mucho antes y las familias pueden contar con apoyo especializado desde el comienzo. Evidentemente, un niño diagnosticado de TDAH tendrá una mejor evolución y, por ende, un mejor pronóstico, cuando antes se realice la detección y se pongan en marcha los mecanismos necesarios para hacer frente a sus dificultades.

 

¿Cómo se lleva a cabo el tratamiento?

El tratamiento del Trastorno por déficit de atención e Hiperactividad (TDAH) debe plantearse desde un enfoque multidisciplinar y multimodal, incluyendo la participación coordinada de médicos, terapeutas, profesores y padres, donde cada uno debe desempeñar su papel en la intervención que se lleva a cabo con un niño con TDAH.

Debido al impacto que tiene el trastorno sobre las diferentes áreas de la vida del afectado, es necesario atender e intervenir sobre los aspectos cognitivos, conductuales, educativos, afectivos, familiares y sociales con el objetivo de mejorar los síntomas nucleares de la enfermedad (hiperactividad, impulsividad y déficit de atención), reducir la aparición de problemas asociados al TDAH, reducir el impacto del trastorno en el entorno del afectado (familia, escuela, entorno social, plano personal) y adquirir las competencias básicas para un funcionamiento global óptimo.

 

¿Por qué es importante la intervención psicopedagógica?

Una buena intervención psicopedagógica ya sea por parte de un equipo de especialistas o del equipo del centro escolar permitirá llevar a cabo cambios positivos en las siguientes áreas:

Mejora de síntomas nucleares de TDAH: Mejora y control de los síntomas asociados al TDAH. Pautas y estrategias en el aula en función de los síntomas.

  • Atención y concentración.
  • Impulsividad.
  • Hiperactividad.

Capacidad Cognitiva: Entrenamiento y uso de técnicas que favorezcan el desarrollo de diferentes áreas cognitivas.

  • Pensamiento.
  • Atención.
  • Lenguaje.
  • Memoria.
  • Percepción.
  • Flexibilidad cognitiva.
  • Razonamiento.

Aspectos Conductuales: Conocimiento y uso de técnicas que favorezcan la adaptación conductual.

  • Técnicas de modificación de conducta en el aula.
  • Técnicas cognitivo-conductuales.
  • Manejo del Autocontrol.
  • Uso de Autointrucciones.

Aspectos Educativos: Mejora de las competencias y aptitudes académicas.

  • Pautas y estrategias en el aula.
  • Medidas a nivel de centro y adaptaciones curriculares.
  • Dificultades de aprendizaje: lectura, comprensión oral y escrita, escritura y cálculo.
  • Formación y entrenamiento docente.
  • Técnicas de estudio.
  • Orientación escolar y expectativas educativas.

Aspectos afectivos: Seguimiento y cuidado de aspectos emocionales.

  • Autoestima.
  • Motivación.
  • Clima educativo.
  • Expresión emocional
  • Gestión emocional de los conflictos
  • Manejo de la frustración

Aspectos familiares: Establecimiento y seguimiento de las relaciones familia-centro

  • El papel co-terapeuta de las familias.
  • Intervención familiar.
  • Comunicación familia-centro.
  • Modificación de pautas en la dinámica familiar.
  • Psicoeducación a las familias.

Aspectos sociales: La adquisición y mantenimiento de las habilidades sociales como factor de adaptación social y escolar.

  • Socialización y competencia social.
  • Inclusión social.
  • Habilidades sociales básicas e instrumentales.
  • Resolución de conflictos.
  • Asertividad.
  • Cognición Social y Teoría de la Mente.

 

FUENTE: http://www.fundacioncadah.org/

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